1 de agosto de 2009

El Siglo del Jazz (y sus imágenes en movimiento)




Hasta el 18 de octubre se puede visitar en las salas del Centre de Cultura Contemporània de Barcelona (CCCB) la exposición "El Segle del Jazz". Una amplia selección de temas musicales, amplificados en equipos de sonido de dudosa calidad, quedan distribuidos a lo largo del espacio expositivo para producir una cacofonía abigarrada entre cubículos adornados con cuadros, fotografías, carteles, portadas de discos, documentos escritos, escenas de películas de ficción, fragmentos de actuaciones en directo, piezas de cine experimental y vídeo-instalaciones monocanal (menuda paradoja). La historia del jazz queda representada cronológicamente con ímpetu multidisciplinar. Músicos y artistas visuales participan conjuntamente del desarrollo de esta manifestación artística tan relevante para la historia del siglo XX. La música Jazz y todas sus implicaciones culturales, sociales y políticas quedan planteadas en la muestra bajo parámetros algo caprichosos que privilegian ciertas etapas, aligerando (o directamente ninguneando) otras tantas.




Por lo que refiere al apartado audiovisual destaca la inclusión de secuencias de películas de ficción que incluyen música jazz con cierta relevancia, como es el caso de "Ascensor para el cadalso" (1959) de Louis Malle, "La Noche" (1961) de Michelangelo Antonioni y "Ditirambo" (1969) de Gonzalo Suárez. "Begone Dull Care" (1949), del cineasta de animación Norman Mclaren, y "Tops" (1969), de la pareja de diseñadores y realizadores fílmicos Charles Eames y Ray Eames son dos muestras asombrosas de películas breves, perfectamente sincronizadas visualmente con los ritmos frenéticos de Oscar Peterson y los pasajes líricos de Elmer Bernstein. La primera consta de un sinfín de formas coloreadas, pintadas y rascadas directamente sobre el celuloide, que cambian perpetuamente, bajo esquemas no figurativos. La segunda es una hermosa y sencilla documentación del perpetuo movimiento circular de unas peonzas, alegremente danzarinas.




Pero sin duda la pieza más atractiva y demoledora es ese apabullante "Guitar Drag" (2000) de Christian Marclay, vídeo monocal que ya pudo verse en el PS1 de Nueva York durante una expsoición del 2007 consecuentemente titulada Organizing Chaos. El artista suizo -reconocido como uno de los autores más emblemáticos de lo que se ha dado en llamar Sound Art; es decir arte sonoro objetual y/o conceptual- elabora un dispositivo particular para denunciar la xenofobia que sufren los afroamericanos (lo hace recordando el terrible homicidio sufrido por James Byrd, Jr en el estado de Texas). Con la ayuda de un amplificador y una guitarra Fender Stratocaster sujetada en la parte trasera de un camión, Marclay realiza una acción que consiste en arrastrar el instrumento por carreteras de tierra y asfalto, hasta sus últimas consecuencias, registrando en vídeo el proceso hasta su práctica destrucción. El resultado es un aullido ensordecedor hecho de capas de ruido blanco, emitido velozmente por el amplificador. Disonancias eléctricas confundidas con el motor. Berrinches conmovedores en perfecta sincronía con el trazado. Free noise envolvente. Jazz del siglo XXI.

En las imágenes: "Begone Dull Care" de Norman McLaren, "Tops" de Charles & Ray Eames y "Guitar Drug" de Christian Marclay.

1 comentario:

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