25 de marzo de 2016

Remote – Jesse McLean



Publicado el primer volumen de Angular

Remote, Jesse McLean
Video, 11 min., 2011, USA

English version:

Elemental particles

The title of this work refers both to things that are far away and to the television remote control. In Jesse McLean's video, "remote" should be taken to express its strangest and most hostile adjectival meanings in order to connect the sinister character of the unknown with a troubling display of sounds and images recorded on video. The presence of an invisible and persistent ancestral life force gives shape to a hyperbolic leitmotif that, once tracing a dismal path, invites spectators to satiate their visual appetites.

Jesse McLean appropriates images from nightmarish scenes to devise an evocative sequence of phantasmagorical sets, dimly lit scenes and supposedly tormented subjective gazes, all of which are accompanied by a moving soundtrack. By selecting dozens of fragments from horror films - edited together as a collage along with original footage of devastating landscapes - the filmmaker recalls the common clichés of sinister fictional works, while eluding any explicit horror. The monstrous, morbid and violent elements of the original films disappear, prompting a suspended state of alertness, a sensation of permanent danger, which also pays homage to the cinephilic rage felt in relation to the television screen.

The attraction towards the representation of fear, experienced in a safe and placid everyday setting, is visualized in a piece whose subtle sound design - evanescent textures, unexpected noises and trembling monologues - induces a nightmarish dream state with ambiguous conclusions. The Freudian concept of Unheimliche - the ominous, a sudden feeling of terror towards something that is familiar - is constantly invoked in its auditory dimension; however, it is ultimately embodied visually by a motionless hand discretely emerging from the swamp. If the remote is far away from a physical perspective; paradoxically, what the remote expresses could be perceived in our minds as close-at-hand.

Often the diabolical makes itself known during the mind's unpredictable journeys while dreaming, always with the eyes closed. It is during this unconscious unfolding of dreams when all that is negated during waking life can be revealed in a discerning light. In Remote, the flux of heard and imagined events is marked by a highly oneiric causal development where "the impacting eruption of electric energy" is only a thematic pretext to confront the silence and darkness of fear.

Versión es español:

Partículas elementales

En inglés el término Remote hace referencia tanto a aquello que se encuentra alejado, como al aparato que permite controlar la emisión televisiva desde la distancia. En el vídeo de Jesse McLean esta palabra designa las acepciones adjetivales más desconocidas e inhóspitas, para conectar el carácter siniestro de lo ignoto con un despliegue inquietante hecho de sonidos e imágenes videográficas. La presencia de una fuerza vital ancestral, invisible y persistente, permite elucubrar un hilo conductor hiperbólico que, al trazar un recorrido tenebroso, invita a saciar el placer escópico del espectador. 

Apropiándose de escenas pesadillescas, Jesse McLean elabora una concatenación evocadora de decorados fantasmagóricos, escenarios en penumbra y miradas subjetivas supuestamente atormentadas, puntuadas por una banda sonora conmovedora. Seleccionado decenas de fragmentos fílmicos del género de terror –desmontados como un collage junto a registros originales de paisajes desoladores–, la autora invoca los lugares comunes de la ficción más siniestra, eludiendo lo explícito del horror. Todo los monstruoso, morboso y violento de los largometrajes primigenios desaparece para dar lugar a un estado de alerta suspendido, una sensación de peligro permanente, que es también un homenaje al arrebato cinefílico sucedido ante el monitor de televisión.

La atracción hacia la representación del temor, consumida en un entorno cotidiano, seguro y apacible, queda visualizada en una pieza cuyo sutil tratamiento sonoro –hecho de texturas evanescentes, ruidos sorpresivos y monólogos temblorosos–, sugiere una ensoñación pesadillesca de conclusión ambigua. El Unheimlich descrito por Freud –lo ominoso, la súbita irrupción del espanto en medio de lo familiar–, se invoca constantemente en su dimensión auditiva, pero queda finalmente encarnado en la mano inerte que emerge discretamente del pantano.

Si desde un punto de vista físico lo remoto queda lejos, paradójicamente, aquello que designa puede percibirse cercano en la mente de cada uno. A menudo lo diabólico hace acto de presencia a lo largo de los imprevisibles recorridos de la mente durante la ensoñación, siempre con los ojos cerrados. Es en el devenir inconsciente de los sueños donde puede visualizarse de modo clarividente todo lo negado por la consciencia durante la vigilia. En Remote el flujo de acontecimientos escuchados e imaginados viene marcado por un desarrollo causal eminentemente onírico donde “la erupción impactante de energía eléctrica” es sólo un pretexto argumental para encarar el miedo, su silencio y su oscuridad.

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