13 de noviembre de 2011

“Ai Perejaume, si veies la munió de vídeos que t’envolten, no en faries cap de nou!”



La exposición que Perejaume (Sant Pol de Mar, 1957) ha preparado para La Pedrera de Barcelona es una profunda reflexión sobre el papel del arte en la contemporaneidad. El incesante ruido visual y sonoro de una era caracterizada por el exceso, la continua sobreexcitación cultural a la que estamos sometidos en la sociedad occidental, deben ser cuestionados por el espectador y, en especial, por el artista que participa de su abundancia. Perejaume plantea estas consideraciones desde el principio de una muestra titulada "Ai Perejaume, si veies la munió d’obres que t’envolten, no en faries cap de nova!", que recoge cerca de doscientas obras realizadas desde principios de los años noventa.

Comisariada por el profesor y teórico del arte Martí Perán la exposición incluye dibujos, pinturas, fotografías, objetos, esculturas, instalaciones, proyecciones de diapositivas y vídeos. La mayoría de estos medios se apoyan en la palabra para acabar de configurar un conjunto de ideas que reconocen la herencia del arte conceptual, el arte objetual, el Land Art o los Earth Works. Acercando la naturaleza al contexto expositivo de un espacio tan singular como el de La Pedrera, cuestionando los límites de la representación y preguntándose por el significado del arte en la actualidad, el artista trabaja el valor indicial, icónico y simbólico de sus representaciones artísticas. Es por eso que los títulos de sus obras tienen un componente lúdico (juegan con los términos escritos para identificar la obra correspondiente) y otro revelador (acaban de configurar el porqué de la existencia de esas piezas). Entre asociaciones visuales –curvas de vestidos y mapas topográficos de montañas–, similitudes formales creadas artificialmente –"Natura y signatura"–, encuadres pictóricos voluntariamente desplazados –la serie del Liceu–, factores de escala lúcidamente distorsionados –"Per tocar el món / Per no tocar el món"– y cambios de paradigma determinantes –"Obra en préstec"–, Perejaume se acerca, serenamente, a la imagen en movimiento para elaborar proposiciones similares.

De las cuatro piezas videográficas proyectadas en la exposición se encuentran una pieza reiterativa dedicada al teatro de Brossa, otra performática en homenaje al Cant dels Ocells de Pau Casals y otra más que visualiza desplazamientos de curvas de nivel infográficamente. Entre ellas destaca otra mucho más sutil, prácticamente imperceptible. Se trata de un vídeo que muestra una tela blanca tendida, cuyos pliegues cambian las tonalidades de blancos y grises por la fuerza del viento. Una cortina blanca situada en un lado y el techo de La Pedrera con sus estucados naturalistas diseñados por Josep Maria Jujol, dialogan con las variaciones sucedidas en la pantalla, hasta establecer una triple analogía que la precisa iluminación acaba de desvelar. Los tres elementos (pantalla, techo y cortina) quedan conectados por las curvas, las líneas rectas, el estaticismo y el dinamismo; remitiendo tanto al viento como al mar, tanto al yeso como al tejido. Es un video monocanal –a una sola pantalla– resuelto como una videoinstalación site specific, donde la ornamentación curvilínea del estucado superior y la funcionalidad translúcida de la cortina lateral dejan paso a la poética etérea y telúrica de Perejaume.

La imagen inicial forma parte de la exposición "Imágenes proyectadas" que tuvo lugar en el CAB de Burgos del 2 de octubre al 17 de enero de 2010.


2 comentarios:

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    besosss

    Emilia

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    Un saludo.

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