21 de noviembre de 2008

El Último Truco – Sigfrid Monleón




El Último Truco (2008) es un largometraje dirigido por Sigfrid Monleón que documenta la trayectoria del decorador artístico Emilio Ruiz del Río (1923-2007). Este maquetista fue uno de los expertos en efectos especiales más singulares de la cinematografía internacional. Trabajó para cerca de 500 películas, entre las que se encuentran algunas de las superproducciones más reconocidas de la historia del cine. Espartaco (Stanley Kubrick, 1960), Rey de reyes (Nicholas Ray, 1961), Doctor Zhivago (David Lean, 1965) o Dune (David Lynch, 1984), entre muchas otras, figuran en su currículum. Caso aparte merece su aportación a Operación Ogro (Gillo Pontecorvo, 1978). Ahí representó el atentado terrorista que acabó con la vida de Carrero Blanco en 1973, convirtiéndose en un documento insólito por el uso dado con posterioridad (una invención presentada como hecho verídico en reportajes, noticiarios y documentales televisivos). La especialidad de Emilio Ruiz fue la decorar planos generales mediante pinturas y estructuras tridimensionales en miniatura que, elevadas y situadas a dos metros de la cámara, permitían crear efectos de ilusión óptica. Engañando el ojo del espectador fantaseaba con paisajes insólitos, tanto históricos como de ciencia ficción. Su pasión, su devoción y su completa dedicación al oficio le valieron el reconocimiento de la industria del cine.

El documental de Sigfrid Monleón explica con detenimiento algunos de los momentos más representativos de su filmografía, deteniéndose en curiosidades que dotan de sentido del humor la narración. Las capturas observacionales de la realización de su últimas maqueta conducen el filme hacia un recorrido distendido, excelentemente hilvanado. Entrevistas a directores, fragmentos de escenas de películas y material de archivo se conjuntan para mostrar ejemplos de algunas de sus realizaciones más significativas. Los elementos metafílmicos que se introducen, de modo casi imperceptible (mesa de montaje analógica, final cut, juego de soportes, efectos videográficos y digitales, etc.), junto con el milimétrico trabajo de edición, favorecen el ritmo vigoroso de la película. Ésta muestra una visión ilusionista del cine, un arte decantado aquí hacia el entretenimiento y la espectacularidad. El carácter metacinematográfico se muestra "en cuanto artificio y espectáculo, dejando ver al espectador la magia de la puesta en escena invisible, siempre negada en aras de una hipertrofia del realismo" (1). Y lo hace con ingeniosidad, situándose entre la biografía al uso, el making of pedagógico y la fascinación cinematográfica de obras ilusionistas como Film Before Film (Werner Nekes, 1986).

(1) Luis Navarrete. Una aproximación al metacine. Zemos 98. Mayo 2003.

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